La playa y el resort

El hotel es impresionante, a cada uno nos han recibido fin una toalla húmeda y una copa con agua de caña.
Después de rellenar los papeles de la pensión completa nos han llevado a mientras habitaciones, donde henos tenido una rato para ducharnos, abrir la maleta en busca del bañador y salir directos para la piscina.
En una preciosa cabaña junto al agua te dan una toalla y te indican las andabas que puedes ocupar en la terraza o en la playa.
El agua del mar está a 25 grados y la de la piscina a 27 (si te traes los fideos, piedra hacer un cocido) así qué hemos ido remojándonos en todas las pozas hasta quedar arrugados como pasas y entonces el sol ha caído por detrás del mar, en una preciosa y vertiginosa puesta.
Tras volver a la habitación y cambiarnos (los chicos no podemos enseñar las piernas durante la cena) hemos acudido al bufet donde hemos comido hasta reventar especialidades francesas, indias, italianas y orientales.
Una copia de ron de la zona, como digestivo y un buen rato de charla con los compañeros de Polonia y Rumanía nos han levado hasta las 11 cuando el sueño acumulado del vuelo ha comenzado a hacer estragos... Y finalmente henos dado por terminada la velada. Buenas noches.

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