Helsinki - Madrid
La mañana de nuestro ultimo día hemos visitado el museo de arte moderno KIASMA, que se encuentra cerca de la estación de tren, justo junto a la oficina central de correos.
Es un edificio moderno, de hormigón, cristal y metal. El espacio interior es una especie de laberinto de escaleras, salas y pasillos. En su interior alberga una exposición permanente de artistas escandinavos y varias temporales. La colección no es muy extensa, son vídeos, instalaciones, esculturas, fotos.... están colocadas con espacio para poder disfrutarla, prácticamente con una sala por cada pieza, para que se puedan rodear. Los vídeos con su banco para disfrutarlos cómodamente.
A la salida hemos ido recorriendo el parque que rodea la bahía hasta llegar al hotel, donde hemos recogido las maletas y esperado el autobús que nos lleva hasta el aeropuerto.
El resto podéis imaginarlo... hemos comido mal, esperado mucho y luego 4.15 horas de vuelo hasta Madrid (encima nos han roto una maleta :-/)
Ya en casa, recogiendo toda la ropa de abrigo, aireando las botas y poniendo lavadoras.
Y esperando con ansias que nos lleguen las fotos que hicieron los guías de Nellim para volver a recordar los buenos momentos (y el frió) que hemos pasado.
Es un edificio moderno, de hormigón, cristal y metal. El espacio interior es una especie de laberinto de escaleras, salas y pasillos. En su interior alberga una exposición permanente de artistas escandinavos y varias temporales. La colección no es muy extensa, son vídeos, instalaciones, esculturas, fotos.... están colocadas con espacio para poder disfrutarla, prácticamente con una sala por cada pieza, para que se puedan rodear. Los vídeos con su banco para disfrutarlos cómodamente.
A la salida hemos ido recorriendo el parque que rodea la bahía hasta llegar al hotel, donde hemos recogido las maletas y esperado el autobús que nos lleva hasta el aeropuerto.
El resto podéis imaginarlo... hemos comido mal, esperado mucho y luego 4.15 horas de vuelo hasta Madrid (encima nos han roto una maleta :-/)
Ya en casa, recogiendo toda la ropa de abrigo, aireando las botas y poniendo lavadoras.
Y esperando con ansias que nos lleguen las fotos que hicieron los guías de Nellim para volver a recordar los buenos momentos (y el frió) que hemos pasado.
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