Kanazawa
Esto es una ciudad pequeña, para los tamaños de ciudades a los qué Japón nos tiene acostumbrados. Anoche tuvimos qué terminar cenando en un restaurante indio porque todos los locales de sushi estaban ya cerrados.
Está mañana hemos ido caminando hasta el castillo y los jardines, qué son la única atracción de Kanazawa, junto con su museo del Noh (teatro clásico japonés).
El castillo original se construyó hacia el 1580, pero quedó completamente destruido 50 años después en un terrible incendio. Así qué tanto las puertas como las torres han sido reconstruidas en diferentes momentos de la historia. De hecho aún ahora están terminando de arreglar partes del foso y la muralla (en algunas de las fotos se ve gente trabajando).
Los jardines son adyacentes al castillo, pero ahora hay qué cruzar una calle para alcanzarlos. Son de estilo japonés y en su interior hay un antiguo palacio y un templo. Su mayor atractivo es una fuente de chorro vertical que brota directamente de un manantial y que alcanza la altura de 3 metros durante los deshielos y una linterna de piedra qué se sustenta con únicamente dos patas. A mi me ha recordado mucho a la zona del palacio de cristal en El Retiro (pero el palacio era de madera, como todos por aquí).
Ahora estamos en el bus camino de Shirakawa-go, en el centro de los Alpes japoneses, una pequeña aldea compuesta de antiguas casas del siglo XVI, qué es toda ella Patrimonio de la Humanidad. Vamos a dormir en una de ellas esta noche: Yokichi.
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