Kamakura y Buda a la orilla del mar

Lo primero que vamos a hacer hoy es canjear los JRPass en la estación de Ueno. Luego nos vamos aKamakura, para lo que tendremos que ir hasta Tokyo Station y allí cambiar a la línea de Hokaido. El trayecto son unos 35 minutos y es sorprendente que en ningún momento deja de haber cosas a ambos lados de la vía, justo cuando se cruza el río se pueden ver campos de baseball con cantidad de chavales practicando. No en vano las Gigantes de Tokyo han ganado varios años la liga nacional de baseball.

Kamakura es una pequeña ciudad a la orilla del Pacifico que tiene 5 complejos de templos. Son templos más modernos que los de Nikko, pero a cambio también están más accesibles. La guía recomienda, y así lo hemos hecho, bajarse en la parada anterior a Kamakura y visitar el primer templo que está a la derecha de las vías. Después se cruza por el paso a nivel y se avanza por la calle a la izquierda unos 200, para luego tomar a la derecha y comenzar el recorrido que cruza la montaña de Kamakura y te permite visitar otro templo. Continuamos el recorrido señalizado con las marcas del Dai Butsu (dai es grande y butsu es Buda).
Sólo hay que salir del recorrido principal para ver la estatua del Shogun que está tomando un desvío debidamente señalizado, pistas luego volver al camino del dai-Butsu.

Sorprendentemente el paseo por la montaña vuelve a llevarnos a la ciudad, porque la esperanza de que el gran Buda se encuentre en mitad de la montaña, rodeado de césped y de árboles... se esfuma de inmediato cuando te das cuenta de que el recinto donde está la gres estatua de bronce ha sido rodeado de casas con el paso del tiempo y ahora se encuentra encajonado en mitad de le ciudad.

Una vez que se sale de ver al buda, si sigues avanzando por esa mismas calle, a mano derecha vuelves a tener un templo que visitar. En él destacan las figuritas deBuda, a cientos que rodean un altar y las fuentes circundantes... Este templo está dedicado a los niños y cada figura de buda que hay expuesta representa a un bebé que nació muerto (afortunadamente la mortandad infantil en el Japón actual es muy baja, porque con el paso de los años...ya no queda mucho sitio pista más estatuillas)

Otra de las bondades del templo es que tiene un pecoso jardín japonés sobre la ladera de una montaña desde la que puede verse la playa.

Después de salir del templo henos avanzado otros 500 metros hasta llegar al mar. ya se ha puesto el sol y el agua está oscura, aunque algunos valientes aún siguen cogiendo olas con su tabla de surf.

De vuelta a la estación henos dado un rodeo para piastras pasar por la calle 21, llena de comercios, supermercados y por fin, una frutería (donde hemos cogido algo de fruta para la cena... porque ya empezamos a estar cansados de fideos, arroz y pescado crudo... y sólo llevamos 4 días, je, je).

Cuando está noche, después del baño en el onsen, vuelva a ser persona, voy a intentar cumplir con una de las peticiones recibidas y os haré un especial "comiendo en Japón" donde os cuento lo que se ve en cada plato y como creemos que se ha preparado.





Comentarios

Entradas populares de este blog

Mushing

Helsinki - Madrid

Helsinki navideño